Después de comer y tras una amena y divertida sobremesa, nos reunimos para preparar los cantos y las lecturas de la Eucaristía que celebramos en círculo a las cuatro y media. Propuse cantar "Y alabándote" (número 9) y todos aceptaron contentos por ser la que marcó el Camino de Santiago, ya que casi todos fuimos juntos peregrinos en 2010, pero luego se pasó la ocasión de cantarla y me quedé con las ganas.
Momentos clave de la misa fueron el ofertorio, la comunión y la paz. Como siempre, yo llevaba la cruz del Camino, nuestra cruz, a la que cada vez se suma más historia; y otra, la de JMJ. Ambas fueron parte de nuestro ofertorio por el compromiso de seguir en el grupo. La comunión fue especial porque el cura dijo en voz alta lo que siempre hace en secreto y nos pasó el pan y el vino para que nosotros mismos lo tomáramos. Eso suponía mucha responsabilidad... Y la paz la dimos al final, pues advirtió el cura de los que éramos y dijo que era mejor que todos la diéramos a todos. Fue un alegre y bonito momento con parte de extrañamiento por un repentino amor que por ahora dejaré estar.
Cuando terminamos, nos despedimos de quien allí habita, fuimos al río a echar el rato y más tarde a Sevilla para que la conocieran los que venían de fuera. Nos costó una hora reencontrarnos allí, pues uno de los coches se extravió. Ya localizados y a la vista del panorama, tuve que decir que me iba porque no podía con mi cuerpo por el cansancio y el frío acumulados de los días anteriores.
En resumen, me sentí especialmente a gusto en un ambiente perfecto, viviendo cada minuto y lo que al final fue un intenso fin de semana. Y recordé momentos y sonreí, "pero esta vez feliz".
Momentos clave de la misa fueron el ofertorio, la comunión y la paz. Como siempre, yo llevaba la cruz del Camino, nuestra cruz, a la que cada vez se suma más historia; y otra, la de JMJ. Ambas fueron parte de nuestro ofertorio por el compromiso de seguir en el grupo. La comunión fue especial porque el cura dijo en voz alta lo que siempre hace en secreto y nos pasó el pan y el vino para que nosotros mismos lo tomáramos. Eso suponía mucha responsabilidad... Y la paz la dimos al final, pues advirtió el cura de los que éramos y dijo que era mejor que todos la diéramos a todos. Fue un alegre y bonito momento con parte de extrañamiento por un repentino amor que por ahora dejaré estar.Cuando terminamos, nos despedimos de quien allí habita, fuimos al río a echar el rato y más tarde a Sevilla para que la conocieran los que venían de fuera. Nos costó una hora reencontrarnos allí, pues uno de los coches se extravió. Ya localizados y a la vista del panorama, tuve que decir que me iba porque no podía con mi cuerpo por el cansancio y el frío acumulados de los días anteriores.
En resumen, me sentí especialmente a gusto en un ambiente perfecto, viviendo cada minuto y lo que al final fue un intenso fin de semana. Y recordé momentos y sonreí, "pero esta vez feliz".
Querida Gominolas, me alegro mucho de lo que has disfrutado en tu retiro.
ResponderSuprimirHay algo que no me queda más remedio que decirte.
Es sobre lo que dices que pasó en la comunión: que el sacerdote os pasó el pan y el vino para que vosotros mismos lo tomarais. Eso está absolutamente prohibido por la jerarquía de la Iglesia. El sacerdote actúa en "persona de Cristo" y es él el que da su cuerpo. Sólo los sacerdotes pueden coger de la patena directamente y comulgar, a los demás nos lo da o el sacerdote o un ministro de la eucaristía. Lo siento, pero si tienes oportunidad pregúntaselo a tu obispo.
Un abrazo.
Me he confundido, no lo prohibe la jerarquía de la Iglesia, sino la Iglesia a través de la jerarquía.
ResponderSuprimirYa en el tercero no me queda más remedio que decirte que la forma en que escribes, hace que uno lo viva casi in situ. Una gozada.
ResponderSuprimirestoy con Angelo...gracias porque me ha parecido estar alli compartiendo esos momentos (que tanto me hubieran gustado!). Me alegro de que fuera tan bien, de que te sirviera...y la canción...ya la cantaremos juntas...esa y otras más de aquel verano!un besazooooo
ResponderSuprimir- una madre agradecida:
ResponderSuprimirMuchísimas gracias por el dato, lo desconocía.
Un abrazo.
- Angelo:
Me alegra haber conseguido tal efecto. Aunque la verdad es que a mí no me gustan los escritos tan descriptivos...
Gracias. Un abrazo.
- Anónimo:
Esa canción realmente me marcó y más después de la JMJ: es tanto lo que Él ha hecho por mí que todo lo que haga para agradecérselo será insuficiente ("¿Cómo podré agradecer tanta bendición?"). ¿Qué me queda? "Descalzarme ante Ti, Santo Dios".
Ojalá algún día podamos cantar juntas esas canciones.
Muchísimas gracias, me ha emocionado tu comentario.
Un abrazo enorme.